La filosofía del trabajo de un detective privado en Madrid: no dar nada por sentado y cuestionarlo todo

La filosofía del trabajo de un detective privado en Madrid: no dar nada por sentado y cuestionarlo todo

Un detective privado en Madrid es ante todo un profesional: una persona comprometida con su labor y con el trabajo que realiza de forma cotidiana. La filosofía de un detective privado en tanto que profesional, se basa en parte en definiciones de la empresa para la que desempeña sus labores y en parte, en definiciones individuales. Hay muchos factores que pueden influir intrínseca y extrínsecamente en la percepción que se tiene de la compleja profesión de un investigador privado. ¿Cuál es el elemento clave en la comprensión filosófica intrínseca de esta profesión? Sin duda el poner todo en duda. La curiosidad continua y el ser escépticos ante los hechos. En Detectives Monopol nos parece interesante abundar un poco más en la filosofía que como detectives privados en Madrid guía los pasos de nuestra actuación profesional.

Cómo entender la filosofía de trabajo de un detective privado

La palabra filosofía en sí quiere decir amor al conocimiento. Como ciencia, es la que se dedica a estudiar el conocimiento en su totalidad, a buscar el por qué de las cosas, a encontrarlo mediante la reflexión. Sin embargo, la palabra puede tener acepciones y significados dependiendo del contexto en que se utilice. Uno de ellos habla de reflejar el espíritu completo de una actividad: su finalidad última y todas sus razones. Por ejemplo, se puede hablar en ese sentido de la filosofía del deporte o la filosofía de la educación. En esos casos, el término filosofía sirve como un concepto que engloba el por qué de la existencia de esa actividad, sus motivos, sus características y sus objetivos.

Definición etimológica de la palabra filosofía

Cuando se habla de la filosofía de una profesión en particular, la filosofía del trabajo realizado habla de las características esenciales del desempeño cotidiano de esta profesión, de sus metas de cara a la sociedad y de los objetivos que las personas que en ella desarrollan su quehacer profesional persiguen de forma individual y colectiva.

Por ejemplo, si hablamos de las enfermeras, podríamos decir que la filosofía de la enfermería se fundamenta en la confianza, la compasión y el profesionalismo. Esas tres palabras definen las acciones que diariamente realizan las enfermeras al cuidar de sus pacientes. Lo que buscan al hacer su trabajo. Lo que las motiva a iniciar diariamente su jornada.

Es en ese sentido que estamos hablando de la filosofía de un detective privado: ¿qué es lo que individualmente persiguen con su trabajo los detectives privados?, ¿qué principios éticos y qué objetivo de cara a la sociedad tienen como colectivo laboral?

Y la respuesta puede resultar tan lógica, que resulta obvio. Un detective privado en Madrid, en España o en cualquier parte del mundo persigue la verdad. La profesión de los investigadores privados los hace auténticos especialistas en todo tipo de pesquisas, búsquedas, investigaciones y comparaciones para detectar los hechos verídicos que los clientes buscan. Este tipo de verdades pueden ser de todo tipo: desde la ubicación o paradero de una persona, hasta lo fidedigno de los antecedentes que presenta un candidato a un puesto laboral. Lo importante es que el investigador indaga hasta dar con los hechos verídicos y sustentables. Y este pilar filosófico de la labor de un detective privado, encuentra su soporte en el escepticismo y la laboriosidad.

Escepticismo ante todo

Otro término que al igual que el de filosofía tiene una etimología proveniente del griego, el escepticismo nace del vocablo “sképsis”, que en griego significa investigación, duda, indagación. Como corriente filosófica, el escepticismo hace referencia a la imposibilidad de encontrar la verdad absoluta. Un término que verdaderamente define la complejidad en el trabajo de un detective privado, el cual deberá hacer pesquisas que lo lleven a encontrarse con los hechos que busca, cuestionarlo todo y sobre todo, no tomar ningún hecho no comprobado como verdad.

filosofía de trabajo de un detective privado
Cuestionarlo todo, con fundamentos: esencial en la filosofía de un detective privado

Y he aquí una de las grandes complicaciones en el trabajo cotidiano de un detective privado: a veces el punto de partida con el que se cuenta, no es un hecho comprobable. Es decir, son a veces los propios clientes quienes dan un hecho erróneo como punto de partida para la investigación. O una verdad a medias. En ocasiones, las personas sienten vergüenza de aceptar que precisan de los servicios de un detective privado. Esto es debido a la mitificación de la profesión en el cine y la televisión, que hace que muchas veces la gente tenga una imagen romántica pero a la vez se siente un poco intimidado ante el trabajo de un detective privado. Entonces, no dan toda la información inicial, ocultan elementos o los disfrazan. Es por ello que el escepticismo que forma parte de la filosofía de un detective privado lo hace dudar de todo, incluso de los hechos presentados en un principio, con el fin de obtener las pruebas y hechos que el cliente solicita.

Esta capacidad de dudar de todo se convierte en una característica inherente al trabajo diario del detective privado y es la que lo fuerza a echar mano de toda su técnica y diferentes herramientas tecnológicas para descubrir aquello que se le ha encomendado, y sobre todo, respaldando cada elemento del reporte final con pruebas que sostengan la veracidad de los hechos.

La regla debe ser siempre “no dar nada por sentado, cuestionarlo todo”. Los prejuicios y la costumbre de asumir verdades antes de comprobarlas son los enemigos número uno de un detective privado que se precie. El sólo caer ante un pequeño juicio previo injustificado puede implicar mucho más trabajo o incluso, el no llegar a solucionar un caso.

Por ejemplo, un detective que realiza una investigación de fraudes a una compañía de seguros, puede tener que seguir a una mujer que ha dicho que estaba embarazada. Un detective privado no dará por sentado que este embarazo es real. Hará la búsqueda dudando de este hecho inicial. No es crueldad, no es mala voluntad: es simplemente una parte de la filosofía de esta profesión. Es lo que le permite a un detective privado iniciar cada investigación como si se tratase de una hoja en blanco y conseguir resultados más certeros e incluso más expeditos.

Un prejuicio fácil de omitir (y por ende, de caer en él) es pensar que las investigaciones personales son más sencillas que las empresariales. No hay una investigación fácil, y ser consciente de ello es parte de este escepticismo continuo que debe caracterizar la labor de un detective privado.

La habilidad de cuestionarlo todo y llegar a la información

Este escepticismo no puede viajar solo en la cotidianidad del trabajo de un detective privado. Ya sea para detectar el auténtico uso que un inquilino da a una propiedad alquilada, o para hallar a un padre biológico de alguien que creció como hijo adoptivo, un detective privado no es nada sin su capacidad de indagar y llegar al fondo de las preguntas que se le plantean.

El complemento ideal de la capacidad de aceptar que la verdad es dura de encontrar y que hay que buscarla con tenacidad, es la técnica para hacerlo, y es ello lo que constituye el quehacer cotidiano de un detective.

Lo hemos dicho alguna vez en el blog de Detectives Monopol, por ejemplo, al hablar de los gadgets que utilizan los detectives privados: pueden ser de vanguardia y resolver muchas dificultades técnicas, pero no son nada sin la afinada técnica de un detective. Estudiar, formarse y también prepararse de forma continua para poder llegar a la información buscada son una tarea continua para un detective. Éste debe saber tratar con personas, cuestionarlas, y también fundirse en el anonimato. Debe saber realizar búsquedas en internet y también preguntando puerta a puerta. Será capaz de discernir la información valiosa en redes sociales pero también simplemente siguiendo a una persona. Todas estas capacidades no nacen de la nada y se fundamentan en la sólida preparación profesional, ética y tecnológica que un detective de una agencia certificada como Monopol debe poseer. Es por ello que existe una legislación que regula el trabajo de un detective privado en España: la técnica depurada se valida de forma legal y complementa así el carácter inquisitivo que se encuentra íntimamente arraigado en la filosofía de un investigador privado.

Alejarse de las zonas éticamente grises

La ética de un detective privado es su as bajo la manga. El comportamiento diario al trabajar y la habilidad de tomar decisiones éticas sobre la marcha son uno de los pilares filosóficos de esta profesión. La cuestión es saber discernir adecuadamente los distintos niveles que subyacen tras las afirmaciones y las peticiones de los clientes y después mantener esta línea directa hasta llegar a obtener la información requerida. Digamos que el comportamiento ético del detective privado es fundamental en cuanto a la filosofía que debe tener un profesional de la investigación privada: la capa de brillo que determina quién es un detective aficionado y un verdadero profesional.

Finalmente, la reputación

Todos los elementos que hemos descrito como pilares de la filosofía de un detective privado se van apilando unos sobre otros para construir la reputación que posee una agencia de detectives privados y cada investigador en particular. Ésta es tan difícil de construir, que hay que cuidarla en cada entrevista con un potencial cliente, en la forma en que se llega a los resultados, en la manera en que se presentan al cliente, y en la retroalimentación que hay con éste. En ocasiones, un detective profesional se verá obligado a rechazar casos pues éstos no se apegan a su código ético. O incluso a suspender su participación en un caso si el cliente demanda un comportamiento que le pueda hacer arriesgar su reputación. No es sencillo, pero es un bien tan delicado para un detective privado, que no estará dispuesto a renunciar a él. Es su carta de presentación y representa la puesta en práctica de los principios que le dan solidez a su accionar profesional.

Reputación
La reputación se construye día a día

La filosofía del detective privado es el esqueleto sobre el cual éste construye sus actos cotidianos día tras día, enfrentando con herramientas sólidas la amplia variedad de casos que puede recibir, con sus recovecos éticos y legales, con sus dificultades técnicas y con la responsabilidad que demanda una profesión que enfrenta a quienes la ejercen con situaciones delicadas a escala personal y empresarial.